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lunes, 10 de noviembre de 2008

Palabrotas I

Un Asesinato

Rendibú: Acatamiento, agasajo.
Prodición: Traición, entrega.
¡Pumba!: Voz que remeda la caída ruidosa.
Álibi (voz latina): Coartada.
Repantingarse: Arrellanarse en el asiento y extenderse para mayor comodidad.

martes, 4 de noviembre de 2008

Textura de una galaxia

Rocosa muerte textura estelar de grumosa cualidad muerte distante a eones muerte siento estelar devastación muerte el espacio tuerce en tiempo muerte distante no siento muerte pero tengo tiempo espacio y siento estelar textura de grumosa cualidad vivo.

viernes, 31 de octubre de 2008

Velocidad

Velocidad

Es una crisis paranoica de emoción conspirativa, con esas miradas que cruzan palabras y verdades a medias, son carreras que corroen con emociones el tiempo y el espacio, pálidos e insaboros ante la exitación continua, ese afluente colorido de sentidos que enceguece mientras uno cree ver, verlo todo, simultáneo y de corrido.
Y como un grito al aire; te hace sentir vivo.

lunes, 27 de octubre de 2008

Sentado (pt. 2)

Como un entumecimiento del alma y la mente, sin sentido por la vida, añorando cielos y estrellas, sin moverse ni un minuto.
Ese gesto lamentable de elevar la mirada al cielo se repite.
Y Miro (sí, yo Miro).
El mismo estado confuso induce al error, induce a sentarse.
Mis ojos recorren la mágica galaxia enmudecida por las luces citadinas, y sólo unas pocas estrellas se escuchan en la multitud. Su canto envenena y corrompe.
Me atrofia. Me mata. Y me siento a mirar, de nuevo.

viernes, 24 de octubre de 2008

Corriendo (pt. 1)

"Corriendo"

Si quieren mirar, que miren. Que miren. ¡Que miren todo lo que quieran, carajo!
Que miren si fracaso, si fallo, si tropiezo, Que miren.
Y sí, a veces me gusta correr, me gusta ver a a dónde llego. me gusta sentir esa urgencia, esa energía que fluye por mis piernas y reanima el cuerpo muerto de aburrimiento. ¿y si los curiosos miran? A mí que me importa si me odian o me aman; si esa energía es mía, solamente mía. ¡Miren como se siente!
Como odian al que Hace, los que Miran. ¿Por qué nadie hace lo que dice quiere hacer? Vouyeristas de la vida, que se tocan en la oscuridad, en la esquina más inmunda, en el rincón más recóndito.
y cuando es muy tarde, se lamentan, y entre lágrimas surgen palabras de perdón a las promesas que no pudieron cumplir. Cuando quieren correr, ya no pueden ni caminar.
Jamás prometas.
Para saber que se corre, hay que saber que antes uno estuvo parado. Hay que saber parar, y saber a dónde ir.

sábado, 18 de octubre de 2008

"Odio los ruidos de la ciudad, perturban mis sueños"

Y sí, otro cuento sobre sueños. Es otra cosa que me encontré escrita en una hoja cualquiera ( o sea: hace mil que no escribo nada nuevo ).


Un hombre sombrío, alto y flaco, esperaba sentado en su habitación. Estaba quedándose dormido. Sus ojos se balanceaban entre los colores difusos y caían dentro de la gris ensoñación.
Pronto se zambullió en el mar interior, y nunca más nadie lo volvió a ver.
Su cabeza voló en pedazos.
Su escopeta tocó el suelo.



Si, es un cuentillo VIOLENTO. No me quiero ni imaginar mi estado de ánimo cuando escribí eso.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Solo un perro, caminando solo

Un pequeño texto que encontré en un cuaderno de dibujo mientras buscaba algo para escanear:

Solo un perro, caminando solo, por las playas del infinito penar, del escurridizo recuerdo. La arena caliente le quema las patas, lo obliga a andar siempre al frente, con el viento detrás que le devuelve los olores de los lugares por donde ya ha pasado.
Cosa peculiar, el olor. Es como el sabor en la lengua. Siempre vivificado y siempre alterado. Lo feo fue horrible, lo bueno excelente; lo mediocre sólo se olvida. Y chocan los olores y los recuerdos con la crudeza grotesca de la vista y el presente, que no es ni tan presente ni tan real como creemos.
¿De meros recuerdos se hace la existencia? Somos lo que fuimos, y nada más. Somos los olores endulzados del pasado, somos la vana imagen de la luz refractada en nuestros ojos.
Somos contraste eterno entre lo que queremos y lo que creemos ser.

miércoles, 23 de julio de 2008

Recomienzo con lo nuevo, de lo de antes.

1. Introducción


Hay veces que me siento vacío, como que echo algo de menos. Un extrañar raro, misterioso y que anda en sombras; un amor a primera vista. Ese lazo místico que se siente con otra persona, con alguien que pasa por la calle... O que sólo "pasa", no importa por dónde, o de qué manera (acabo de notar la similitud entre "extraño" y "extrañar". Extrañar es, verdaderamente, una sensación extraña, indescriptible. Extrañar es como el amor, o ES el amor, o el amor es extrañar).
Tengo la teoría, aunque no estoy muy seguro, de que extraño escribir. Es decir, extraño escribir, pero dudo si esa es la razón del vacío.
Hace mucho tiempo que no escribo (demasiado, dirán algunos, los pocos que me leen). Creo que dejé la escritura debido a las tantas trabas, obstáculos y restricciones que me había auto impuesto. En algún momento abandoné la búsqueda de la expresión, y me volqué a la de las formas más complejas, de las ideas mejores y de los temas más interesantes ( esto a la luz de un tonto como yo, que no entendía de dónde provenía la emoción en la escritura).
Todo debe haber comenzado por un texto en especial (por desgracia para mí, echarle la culpa al texto sería muy tonto) que voy a dejar en el anonimato para que lo puedan leer sin lo anecdótico de fondo. De todas maneras, la culpa fue mía, no por escribirlo, sino por no entenderlo: creí que me gustaba por su forma, cuando lo que me gustaba eran las emociones que, supongo (o espero), pude plasmar.

Como las explicaciones y las disculpas valen menos que nada (menos todavía que una palabra dicha porque sí, menos que un capullo vacío que hace tiempo perdió su mariposa) voy a escribir algo nuevo. Y cuando digo nuevo, uso todo su sentido. Voy a escribir algo de cero. Nuevo. Como un regalo sin abrir, o el olor a libro nuevo. O la sensación de la Primavera (de latidos fuertes, siempre únicos). Partir de cero, con una hoja en blanco.



2. Extracto

- De verdad no te lo quería decir- Sus palabras retumbaron en la oscuridad- Pero no había otra opción, era casi el destino -.
Que hermosos labios tenía, tiene...
- ¿Casi? ¿"Casi" el destino? - dijo él - ¿Cómo es un "casi-destino? ¿Un designio a medias? Explicamelo.-
- No hay mucho que explicar. Es algo que se tenía que hacer.-
- De verdad no entiendo. Esas palabras no parecen tuyas.-
- Bueno, son.-
- No quiero creerlo.-
- Mejor creelo. Si no lo crees, te lo escribo de nuevo.-
- No, gracias.- Hubo silencio por mucho tiempo.- Te leo, pero no creo lo que leo. No me interesa saber el por qué, sino... el "por qué".
Quiero saber el por qué-
- ¿Cómo? Si te vas a poner así, mejor no digas nada.-
- No digo nada. escribo, a lo sumo. Y quiero saber el por qué.-
- ¿Qué por qué?.-
- El de este sinsentido ¿No sentís que la vida parece armada para uno? Como un sueño. Las piezas encajan, se arman. Hay veces que todo es tan irreal... ¡Las piezas caen en el lugar exacto, como por arte de magia!-
- ... Como si fuera el destino...-
- Entonces... ¿Qué carajo es un casi-destino? ¿Una pieza que cabe a medias?-
- No sé... capaz es la pieza de otro.-
- Capaz es un gran sueño, que parece tener sentido, y en realidad es un delirio, donde ninguna pieza encaja. Capaz me estoy despertando, y veo las cosas de otra manera.-
- ¿Y yo que? ¿Me soñas vos o yo te sueño?-
- ¿Y si los dos nos soñamos? ¿Y si todos nos soñamos?-
- ¿Importa?-
- No.-
- Listo...- Silencio - Me tengo que ir. Chau.-
- Chau. -


3. Polillas


Sus pies frotaban el suelo, levantaban polvo y piedras. Era una danza colosal, oscura. Era un ritmo, palpitar acelerado de voces interiores que gritaban a coro las palabras ocultas de la Libertad. esas palabras que no son palabras, sin sonidos ni símbolos. Palabras tan infinitas y gigantescas que resultan la única propiedad de un ser, la unión de todas las cosas. palabras que se sienten como bailes desquiciados.
Como ritmos de energía astral canalizada; como explosiones desde adentro, son las acciones nunca hechas, los conceptos sin palabras, las mariposas fuera del capullo. Las cosas desconocidas, cubiertas por el manto nocturno, silenciadas por el rugir de las olas del tiempo.
Las estrellas en el cielo, únicas testigos de lo acontecido. Y bailará hasta morir, bailará feliz de morir bailando. Será concepto sin palabra, eterno, insondable. Será mariposa de la noche, será polilla, será libre.

viernes, 26 de octubre de 2007

El tiempo se ha muerto

El tiempo se ha muerto.

Eso es lo que dicen, las voces por ahí. Los rumores palpitan en la sangre de mi cerebro de manera violenta, dañina. Son vientos de cambio, que traen las tormentas.
Largos silencios han pasado. Horas sin sueño, vida sin sueños.

¿Que es lo que está pasando?

Las palabras que escribo, las letras que las forman, las lineas que las dibujan... nada es mío. Idiomas han muerto en pos de la expresión más perfecta. Idiomas que yacen sin recuerdo, y son mirados con desprecio.

El tiempo se ha muerto.

Ya nada pasa como pasaba antes. Son los vientos del cambio que arrancan los árboles. Los gritos de dolor, raíces podridas arrancadas de mi mente.

¿Que es lo que está pasando?

Ya nada pasa. Todo detenido, en maneras psicóticas, imposibles, anti-físicas. Diganme loco, pero la realidad se separa, se divorcia. Los grandes paneles del tiempo y el espacio parecen más cerrados que nunca. Todo convulsiona en una masa extraña de colores, luces, materia y mente.
Nada existe completamente, y existe más de lo que debería.

¿De qué estoy hablando?

Azul. Todo inundado de un color azul. Un mar azul de turbulencia irracional, que nos separa. ¿Donde está mi granizo? ¿Dónde quedaron los universos, las galaxias, las danzas celestiales?
Son las nubes que nos tapan. Son los obstáculos, que todos debemos flanquear, superar, destruir.

¿Se está muriendo el tiempo? ¿Se acaban las ideas de coherencia?

Ya todos se pierde en una inmensidad oscura. Ni materia, ni vacío. tampoco energía. Es el tenebroso mundo de la mente sin tiempo. Donde las letras no existen, la coherencia se pierde como una aguja en un pajar, y la realidad no es algo más que lo que nos cuenta un ciego.

¿Donde estás, luz? ¿Dónde se fue lo racional? ¿Dónde lo irracional?

Y entre preguntas me pierdo en un lugar, junto a un tiempo muerto, muerto de viejo. Las lágrimas recorren mi cara, las puertas se cierran, el caos es total. La salvación se escabulle por puertas corredizas, mortales. Golpeo los costados sin más libertad que un canario en su jaula.
Piedra por Piedra, hice la prisión.

¿Sangre?¿Cuerpo?

La repulsión a la carne aumenta, porque su aproximación es inevitable. La mente se retuerce de locura absoluta. Posiciones imposibles.

X, Y, Z, Ñ...

¿Delfos?

Todo se mezcla. Mi nombre, tu nombre.... SU nombre. El amor, y el odio más profundo. nada se entiende, todo se supone. Las matemáticas ocultas del infinito copulan con los maniáticos incoherentes. Nada con sentido. O todo con demasiado sentido para comprenderlo por completo.

Algo será...

"Siempre que llovió, paró"...

Te espero, oh cielo, te espero...


(Piensen con el alma, disculpen esta locura. Meditenla con el corazón. Sólo ahí, lo incoherente cobra su sentido. Delfos)

lunes, 8 de enero de 2007

Paisaje verde y rojo

Era la naturaleza de lo Inevitable que lo invadía. Y él lo sabía, y lo hacía temblar.
Ésa ciudad, tan gris y grotesca en todas sus formas, lo asfixiaba lentamente, y en varias ocasiones había querido escapara de sus garras gigantescas.
Pero si lo hubiera logrado, no estaría allí en este momento.
Desde dentro de su casa, José soñaba con lo de afuera. Imaginaba aventuras, vivía pacíficas fantasías de felicidad verde. Podía pasar horas mirando las plantas de su pequeño patio, llamando a los héroes de su mente a jugar con él en esos diminutos (y aún así enormes) mundos.
¡Qué feliz sería José de Ciudad si fuera José de Mundo! O aún José de Afuera. Pero simplemente esa no era su naturaleza. Hay quienes dicen que si José hubiese aceptado ser de Ciudad ,y no de otro lugar, habría sido (y sería hoy) más feliz.
Sin embargo, esta historia no trata de especulaciones, así que de ellas me abstendré. La cuestión es que José de Ciudad no era feliz, y quería ser José de Afuera. Lo cual es perfectamente aceptable, si no fuera porque le gustaba más añorarlo que serlo realmente.
Y lo estaba intentando de nuevo. Iba a dar un gran paso en su vida, ¡todo iba a cambiar!...


Pero sucedió. Aquello era imposible de evitar para José: Retrocedió.

Si sólo hubiera avanzado... pero decidió no hacerlo. Eligió sufrir, eligió su cárcel. Eligió morir.

Y cada vez que José retrocedía, la esperanza de la felicidad moría un poco. Él se comía a sí mismo, y con el tiempo no quedaría nada.

Al retroceder, José cometía suicidio. Manchaba sus manos con su propia sangre.


Y él lo sabía... y lo hacía temblar.

lunes, 18 de diciembre de 2006

Palabras de una noche lluviosa

Era una lluvia melancólica. El aire pasaba entre las hendijas de la persiana y la habitación estaba llena de recuerdo de calor. De a momentos un rayo iluminaba el cielo, las gotas, el silencio. Silencio que había dejado el violín, desafinado, empolvado, entristecido en una esquina. Encerrado, espectante de un día que tal vez no llegue nunca. Observador de dolor.
Y así, bajo dulces aromas; bajo imágenes de fantasías distantes, e increíblemente cercanas; con el caer de las gotas, me proyectaba hacia el pasado cercano, hacia media hora atrás en el tiempo.

Ése haz de luz, que tan hermosamente se proyectaba en el cielo nublado nocturno. Lasi ideas de un encuentro, ficticio, falso, inexistente.
Y comenzó a llover. Como pequeñas esferas de plata, las gotas se revelaban en un camino luminoso, dirigido al infinito, y detenido en lo cercano. Distancias, distancias. Cuando lo mucho es poco, y lo poco mucho.
La genial orquestación acuosa iba en aumento, provocando colores en el haz antes blanco. ¡Cuánta belleza puede entrar en tan poca cosa!
El golpe imaginario de un granizo inexistente me catapulta, de realidad a realidad, hacia más allá. Lejos, muy lejos de la Percepción (o tal vez, más cerca que nunca).
Cabalgando a pelo un cristal luminoso, emanado de la lluvia y de un rayo misterioso, me voy por la Vía Láctea. El Universo , en su máxima gloria, se comprime y expande, creando en mi boca todos sus sabores. Los de ella.
Veo una colisión celestial, un abrazo de titanes, un grito de galaxias ( allá, por donde el ruido duerme, y tus silencios me acarician).
Con el trueno (ese gran rugido paralizante, leónico) nacen tus pestaneos, y un esbozo de sonrisa. Tu perfume, dulce aroma floral, hermoso y placentero, eterno, nace del golpeteo de la lluvia en mi alma desnuda y sola.
Como el arco contra las cuerdas, veo la suavidad de tu piel. Oigo su sabor. Degusto su calor.
Me pierdo en tu alma, tus ojos. Me maravillo con las estrellas, las galaxias, que parecen la resina que cae de la crin del arco. Resina que cae en tus pupilas oscuras, hipnóticas.
Las cuerdas resuenan con la percusión; la lluvia, con el rayo. La luna me mira, sin mirar. Voy a su encuentro como lo hago con ella. Distancias. Se unen los cuerpos celestes, en una fusión caótica, ordenada... Sincronizada.

Vuelvo a mi casa, sin haber salido, pero todavía queriendo más de ella.

Mañana veremos, ya veremos.

domingo, 26 de noviembre de 2006

Nunca.

"¡Ja ja ja!" rió un hombre. "¡Mirad a aquel pobre viejo! ¡Intenta sacudirse su cuerpo como un perro las pulgas!"

Toda la corte rió y se mofó del viejo.

Una mujer en una esquina lloró. Comprendía al pobre anciano.
Aún ella, con sus finos labios, sus ojos de cielo, su pelo de fuego, su belleza sin igual, sentía la necesidad de quitarse aquella prisión carnal.

Pero sin morir.

Lo intentó mil veces, y no pudo. Y a cada minuto que su alma permanecía en ese cálido y dulce envase, se oxidaba, se corrompía. Se sublevaba a cuestiones banales, se besaba con lo irrelevante, se prostituia con la superficialidad.

Pero sin morir.

El viejo intentó sacarse el cuerpo nuevamente, y por poco se quita la vida.

Allí el problema. ¡Es que se encuentran tan fuertemente unidos!

Por supuesto la corte entera rió de nuevo. Una mujer rió tanto que su peluca salió disparada y fue a caer en la carroza del Duque, que, asustado, brincó por la ventana y su cráneo fue aplastado por un caballo.

Pero sin morir.

Agonizó largamente, y nadie lo notó, puesto que los ojos de la corte entera estaban cubiertos de lágrimas, y nadie escuchó los gritos por las fuertes carcajadas que emitían. Así murió el Gran Duque. Como si nada pasara, sin que a nadie le importara, sin que nadie lo recordara, nunca.

Nunca.

Lo enterraron en una fosa común, porque entre todo el alboroto, un lunático de la calle lo despojó de sus ropas, y como ya ni cara tenía, nadie lo reconoció. Ni a nadie le importó. Su mujer no lo buscó, no preguntó, ni se preocupó.

Nunca.

Y la única testigo era la joven de cara de angel, pelo de fuego, cuerpo esbelto, con gracia, adorable, gentil, hermosa como la belleza misma. O más. Se apoyó horrorizada en una pared de piedra, y se cubrió de la realidad tapándose la cara con las manos.

Pero no pudo evitar mirar. Corrió un dedo, y luego otro. Siempre hizo lo mismo y no lo dejaría de hacer.

Nunca.

Anciano, Duque y Bella se miraron. Todos morirían, queriendo vivir, buscando vivir, pidiendo vivir. Ninguno viviría lo que hubiera querido vivir, el tiempo que hubiera querido, ni la manera en la que hubiera querido. Nunca. No vivían, ni morían tampoco. Se encontraban en la nada, sin escapar, sin caer y sin volar.

Todos esperaban un destino diferente, pero equivalente. Morirían sin morir. Esperaban sin vivir. Permanecían sin actuar. Pasaban sin dejar rastro.

¿Estaban; serían; morían?

No, ninguna de ésas.

Nunca.

sábado, 29 de abril de 2006

Impresionismo modificado


Estaba al pedo y se me ocurrió hacer esto.... No es nada del otro mundo, pero bueno. Para no ser tan chanta, voy a escribir algo, y que salga lo que salga:


Entre las flores te encontrabas, y no pensabas nada. Solamente disfrutabas del momento, del aroma.
Las pintaste con tu sangre, estaban rojas. "Sortiem adjáh", enunciaste.
Comprendí que aquellas flores eran tu cuerpo, y tu alma el cielo eterno. ¡Forjando el acero estais matando a la Bella, hombres! Nadie respondió mi grito. Así como en el espacio no se propaga el sonido por la falta de aire que lo conduzca, las palabras no producen efecto en los hombres sin alma.
Sin poder hacer nada para salvarla, decidi acompañarte. El fuego de nuestra pasión consumió tu cuerpo, y lo liberó hacia el cielo.
Te extraño desde entonces. El ser Humano a creado peores cosas que la espada. Ya es mi Fin, el de todos, en realidad. Iré a acompañarte. ¿Puedo? ¿Me perdonas? Gracias.

miércoles, 15 de febrero de 2006

El Amo y el Señor

Bueno, por primera vez presento un cuento que nada tiene de acertijo. Es incluso un cuento algo extraño (o así es para mí), no es para nada realista, pero creo que tiene cierto "gustito", también es un poco cíclico. Espero que les guste tanto como me gusta a mí.

El Amo y el Señor

Se revolcó entre las hierbas el cuerpo magullado de la bestia arcana. Azotada desde el infinito por su maligno Amo, sufría y agonizaba, deseosa de morir. Hasta que el destino llevó a la puerta de su prisión milenaria un retazo de tela azul. En él unas palabras rojas bailaban con increíble gracia, y su color vacilaba levemente en los movimientos más audaces. Con su danza creaban imágenes en la mente de la criatura que observaba, atenta, todo movimiento y todo detalle. Eran imágenes maravillosas de libertad y paz, creadas como solo la literatura puede crear.
Así conoció la libertad la bestia, y así aprendió a desearla, a quererla y a soñarla. Gracias a ello olvidó a la muerte, y con aquel olvido voluntario creció en ella el deseo de rebelión. Creció una ira incontrolable hacia su captor eterno, que la había privado de todas las maravillas que el mundo ofrecía.
La furia aumentaba a cada azote, a cada tormento y a cada segundo de cautiverio. Un círculo se había creado. A cada enojo correspondía un golpe y a cada golpe un enojo.
Entonces, el enojo se convirtió en furia, la furia en ira y la ira en cólera. La insolente bestia se reveló contra su Amo y Señor. La noble criatura, harta de morir , poco a poco; ejecutada todos los días por el verdugo que la apresaba, deseó la libertad más que cualquier otra cosa.
Y fiera la bestia devoró sus cadenas, e incendió con el flamante deseo aquella cárcel que la había retenido los infinitos tiempo pasados. Se elevó hacia los cielos nublados y cara a cara se vió con su mutilador. Cicatriz por cicatriz igualó su condición y la bestia, vencedora, encarceló al perdedor.
Lo despojó de sus ropas azules de criatura libre y las rompió en millones de pedazos que volaron con el viento. En forma de recompensa, los cielos ,ahora azules, le tejieron aquellas ropas especiales.
La bestia aceptó el regalo, pero se negó a perdonar a su antiguo captor. Enceguecida por la venganza silenció a los cielos y los tapó con nubes, para nunca más escuchar la palabra "perdón". Tomó las armas que habían sido de su actual esclavo, y lo azotó por todos los tiempos.
Se había convertido en el Amo y el Señor.

domingo, 12 de febrero de 2006

La Habitación

Aqui escribo otro acertijo, pero esta vez no es tanto "cuento", es mas matematico:

Supongamos que hay una habitación, un sala de espera. Puede ser para el dentista, la carniceria, panaderia, hospital o lo que se le ocurra. El caso es que es una habitación y que hay gente que espera en ella. En esta habitación hay 21 personas de las que 6 son niños. Estos niños acompañan a sus madres, y 4 de ellos son hijos únicos. Las madres de las madres acompañan tanto a los niños como a sus hijas. Las personas que quedan son hombres, todos de la misma edad. De todos ellos, tomaremos a uno, no importa cual. Este hombre viene acompañado por el hijo del nieto del abuelo de su padre. Este hombre se fija en los numeros de los demas hombres para calcular cuanto le falta y todos ellos tienen numeros primos consecutivos. Todos ellos habian llegado antes que él y después llegó el resto de la gente que ahora se encuentra en la habitación. Sí hay 10 minutos por cada cliente, y se tarda 2 minutos y 30 segundos más por cada acompañante que tiene el cliente que está siendo atendido ¿Cuánto tendrá que esperar el hombre elegido? ¿Cuales son los números que tienen los hombres que estaban antes que él? Ahora digamos que en el momento en el que el hombre se va con su acompañante llega una adolecente. ¿Qué hora era cuando llegó el primer cliente (suponiendo que no hubo más que los ya dichos) si la adolecente se fue, luego de ser atendida, a las 20 hs.?

Ahora pueden enviar sus respuestas a : colossal_oraculus@hotmail.com

domingo, 15 de enero de 2006

Los pensadores de Atornum

Aquí les presento el primer acertijo, espero que sepan cómo resolverlo :

Los pensadores de Atornum

Jorge Essen tenía cita con el médico del pueblo. Éste hombre, de avanzada edad, había atendido a su familia desde hacía muchos años, por lo que le daba un trato especial (además de un precio especial).

Jorge nunca había estado demasiado tiempo en la sala de espera y el médico siempre lo atendía con buen humor.

Essen ya había llegado al consultorio y se encontraba sentado en una de las sillas de madera de la sala de espera, en la que se encontraban dos personas. Le echó una mirada a las revistas que había en un pequeño mueble a su lado. Él no las necesitaría, en seguida llegaría el amable viejo y lo llevaría al consultorio, lo revisaría rápidamente y se iría a su casa.

Y como Jorge predijo, rápidamente llegó el anciano. Pero no dijo su parlamento habitual, sino que un dolor punzante le impidió el habla y permaneció inmóvil, con la mano derecha sobre su pecho. Jorge se levantó para ayudarlo, sin embargo no fue necesario. El médico se recuperó y le dijo amablemente que pasara hacia otro cuarto y lo atendería de inmediato.

Jorge se sintió satisfecho, su rutina permanecía inalterable, excepto por un detalle: Nunca había entrado a esa habitación. Lentamente se aproximó hacia donde señaló el viejo y abrió la puerta de madera negra que le conduciría a la misteriosa habitación. Y nuevamente se sintió relajado al descubrir que era una especie de sala de espera, en la que había únicamente una silla, que le resultó extremadamente cómoda. Frente a ella había un cuadro antiguo y muy llamativo, que combinaba a la perfección con los aromas y la música que flotaba suavemente en el cuarto. Era , en conjunto, una verdadera obra de arte y un monumento a la comodidad.

"Tal vez aquí venga a relajarse el viejo médico de la familia" pensó Essen. También pensó que, si lo seguía invitando a la habitación, podría ir a revisarse más seguido. "Probablemente me invitó a esta sala para retribuirme tantos años de fidelidad. Tal vez aún se sienta culpable por..." Jorge interrumpió sus pensamientos. No quería recordar aquel suceso tan doloroso. Observó el cuadro que tenía enfrente: era una escena algo irreal, tenía algo macabramente bello, aunque no sabía qué. Un hombre apuñalaba a un cerdo, mientras que otros se peleaban entre sí. Había alguien muerto en el suelo. Caído mientras se agarraba la cabeza.

Jorge recordó aquello que quería olvidar.

"Mi padre, murió en los brazos del médico. Pero no fue su culpa, papá tenía un coágulo en el cerebro, no había nada que el viejo pudiera hacer. No puedo creer que aún recuerde, no puedo creer que mi esposa aún lo utilice para evitar que yo venga".

El cuadro lo llamó de nuevo: Tres pequeños personajes bailaban sobre la espalda de una criatura deforme. La criautura lloraba pidiendo piedad.

" '¡Sólo vas para ahorrarte unas monedas!' me dice. '¡Mató a tu padre!'. No tiene ningún derecho de utilizar el nombre de mi padre así. Ni tampoco de insultar a aquel buen hombre, que tan amablemente le habia ofrecido su salón de descanso. ¡Pobre anciano! Todavía se siente culpable, después de tantos años."

Aquel cuadro. ¿Qué era lo que le atraía?. En lo lejano, una estatua colosal lo observaba, con una mirada penetrante, hipnótica. Todo en aquel cuadro estaba bajo su control, bajo su mirada inquisidora.

"Hace 20 años que mi padre murió. En una semana serán los 20 exactos. ¿Lo sabrá el médico? ¿La fecha le habrá traído un antiguo sentimiento de culpa?"

Unas mujeres gritaban semi-enterradas en el cuadro, y aquel coloso que todo lo observaba permanecía impasible.

"Ya serán 20 años"

Aquel Gran Hermano lo miraba desde aquella obra de arte. Lo atacaba, lo hipnotizaba, lo tentaba y le contaba secretos mortales al oído. Finalmente, el tiempo pasó sobre el tiempo y el espacio sobre el espacio. Y como un buda maldito llegó a una iluminación, al gran conocimiento perturbante de los secretos abismales del oscuro Universo. "Aquel cuadro" pensaba Essen mientras su mente era catapultada hacia una dimensión de penumbras.

Fue encerrado en una estatua de mármol, pensando constantemente en algo o alguien llamado Atornum. Repentinamente sintió que lo arrastraban con una agilidad increíble, y esta persona ,que lo arrastraba hacia un pequeño pasillo de muros de piedra, cantaba:

"¡La pequeña oveja perdida volvió al rebaño! ¡Y el pastor la llevó entre las Colinas de la Sabiduría!"

"Es el anciano" pensó Jorge. "¡El médico! ¡ATORNUM!". El viejo rió atrás de él, como si hubiera adivinado su pensamiento.

"Cuéntame, ovejita, háblame, ovejita. ¡El Coloso te lo ha dicho, y el conocimiento tiene su precio!"

Luego, el viejo cantó como un maniático palabras sin ningún sentido. Parecía una especie de idioma, pero vedado a la sabiduría universal que Jorge poseía.

"Has llegado justo a tiempo, pequeño pensador. ¡Tu mentor extraerá de tu carne lo que no puede extraer de tu boca! Una semana más tarde y nunca podrías haber escuchado lo que el Coloso dijo!"

El largo pasillo finalmente terminó en el Gran Salón de las 35 Columnas. Tallado en la piedra se encontraba una estatua gigantesca, que todo lo vigilaba. A sus pies se encontraban muchísimas esculturas de pensadores. En la primera fila que Essen vió, las estatuas tenían los ojos tapados y sus dedos cortados. En la siguiente, tenían todos los dedos cortados excepto uno. Jorge fue vendado. Siguieron avanzando un tiempo que pareció interminable, hasta que fue colocado en su lugar correspondiente.

"¡OVEJITA ESCURRIDIZA! ¡NO TE ESCAPARÁS DE NUEVO!" Gritó el anciano demente, y le arrancó 6 dedos.

Atornum se fue caminando, y el resonar de sus pasos dejó de escucharse. Pero una voz resonó en la mente de Essen:

"Tu alma solo se liberará de esta prisión si descubres cuántas filas de Pensadores hay, cuántos Pensadores en total y cuál es la Edad de Atornum"

Essen permaneció en la oscura sala, pensando.